El PRP o Factores de Crecimiento son sustancias proteicas solubles comprendidas en el interior de plaquetas.

Su funcionamiento consiste en estimular a otras células, para que comiencen a generar procesos (como formación de tejidos nuevos, cicatrización, regeneración de huesos, ligamentos, etc.).

El procedimiento de aplicación es sencillo: se extraen a partir de la propia sangre de la persona, mediante un leve pinchazo, similar a cuando nos realizamos una analítica de sangre. Esta sangre, se somete a un proceso de centrifugación que permite obtener el plasma rico en factores de crecimiento, al cual se le añade cloruro cálcico, que ayuda a la liberación de dichos factores.

La aplicación es sencilla y ambulatoria, consiste en la inyección de dicho plasma, con uno o varios pinchazos locales en la zona que se pretende regenerar o recuperar.

Cuando el acceso es difícil se realiza mediante control ecográfico.

El tratamiento habitual son 3 infiltraciones, con 1 semana de diferencia entre ellas.

Solamente se recomienda guardar reposo relativo de actividades deportivas o esfuerzos intensos durante 24-48h, realizando posteriormente vida normal.

Dentro de las patologías que se podrían beneficiar de este tratamiento, y que podría evitar una intervención quirúrgica, o retrasarla se encontrarían:

  • Procesos degenerativos articulares como artrosis de rodilla.
  • Lesiones del cartílago de la rodilla, tobillo y cadera.
  • Lesiones tendinosas a nivel del tendón de Aquiles y tendinitis rotulianas.
  • Lesiones tendinosas de hombro.
  • Lesiones de ligamentos y musculares.
  • Lesiones óseas (lesiones osteocondrales, edemas óseos, consolidación de fracturas, etc.).

Dr. Nicolás Miqueléiz
Centro Médico Deyre