Autor: Gerry Delahunt. Fisioterapeuta. Reino Unido.

Como es obvio, el Rayo Vallecano sigue concentrado en sumar tantos puntos como sea posible de los restantes partidos de Liga, lo cual facilita que la gente de fuera del club olvide a los jugadores lesionados que han estado fuera de juego durante varios meses. Estos jugadores no tienen además la misma prioridad en los medios de comunicación que los que sí están jugando; por lo que a veces es fácil olvidar que estos jugadores trabajan realmente duro mientras que el resto sigue con la dinámica del equipo y jugando con normalidad. A menudo se dice que los deportistas lesionados entrenan más horas y a más intensidad. Gracias a la exposición que hoy en día recibe el fútbol, y en particular gracias a la incorporación de los medios sociales, podemos hacer un seguimiento mayor de estos jugadores que han estado fuera de servicio durante un largo periodo de tiempo trabajando en su retorno.

Aprovechando al máximo estos recursos el portero del primer equipo, Antonio Martínez, alias “Toño” ha publicado durante las últimas semanas varias fotografías en Twitter sobre su recuperación en Vallecas con el readaptador Sergio Martos, del equipo médico del Rayo Vallecano. Toño se sometió a una cirugía reconstructiva del ligamento cruzado anterior (LCA) de la rodilla izquierda el pasado 3 de diciembre de 2015 como consecuencia de una lesión sufrida en el partido contra el Granada en noviembre del pasado año. Al igual que muchas lesiones de LCA en el fútbol, la lesión de Toño fue provocada por el aterrizaje sobre su rodilla izquierda. Fue evidente la angustia del jugador que fue sacado en camilla del campo inmediatamente. Con el desgarro de ligamento cruzado debidamente diagnosticado, Toño se sometió a cirugía. Desde entonces el portero ha estado trabajando en la recuperación de su forma física.

Sonriendo mientras realiza diversos ejercicios de recuperación con Sergio Martos, en las imágenes colgadas por el jugador podría parecer que éste estaba calentando para cualquier sesión de entrenamiento regular con el equipo. Sin embargo, las expresiones faciales relajadas escondían la determinación, autodisciplina y fuerza interior necesarias para la ardua tarea uno -a-uno del readaptador y el jugador del Rayo Vallecano. Recuperarse de cualquier cirugía no es fácil, pero puesto que los resultados finales de la reconstrucción del LCA dependen del esfuerzo del jugador en el proceso de rehabilitación, no hay dudas de que Toño es muy consciente de sus prioridades. Como profesional con numerosos partidos en su haber desde su debut en el Hércules de Alicante en 1999, Toño sabe exactamente lo que se espera de él para que su regreso sea exitoso.

Las lesiones en el ligamento cruzado anterior en el fútbol suelen ocurrir de dos formas diferentes; ya sea por contacto directo con un oponente o compañero de equipo, o por la falta de medios de contacto tales como saltar y/o aterrizar torpemente. Además en muchas situaciones por lo general no sólo el LCA se ve dañado sino también sufren otras estructuras. Las lesiones de los meniscos (o cartílago) y el Ligamento Medial Colateral (LCM) o Ligamento Colateral Lateral (LCL) acompañan comúnmente a los esguinces de LCA.

Como se comentaba las lesiones de LCA también se producen en la misma frecuencia a través del método de no contacto. Los estudios realizados han demostrado que en el fútbol y baloncesto femeninos las lesiones del LCA sin contacto son generalmente más comunes que las sufridas por los mecanismos de contacto, produciéndose por el aterrizaje o giro brusco al cambiar de dirección. La incidencia de lesiones en el ligamento cruzado anterior son particularmente elevados en el fútbol femenino, de hecho la propia Patricia Mascaró del Rayo Vallecano Femenino tuvo un exitoso regreso en octubre de 2015, después de la cirugía de LCA después de una lesión sufrida en la primera parte del año pasado.

Anatómicamente, el LCA es una de las dos estructuras ligamentosas profundas dentro de la articulación de la rodilla que conecta el fémur y la tibia con el fin de evitar el movimiento excesivo de la rodilla en una dirección hacia atrás o hacia adelante, el otro es el ligamento cruzado posterior (LCP). El LCA se extiende dentro de la rodilla desde  la superficie medial de la tibia extendiéndose hacia arriba, hacia atrás y lateralmente para insertarse en el parte inferior del fémur, donde es importante la función mecánica que desarrolla para evitar el movimiento excesivo hacia delante de la espinilla en diversos grados de flexión ( Liu-Ambrose, 2003).

En las lesiones del LCA sin contacto lo que sucede es que el pie generalmente se pega o se retuerce en el aterrizaje, dando lugar a un desgarro del ligamento cruzado anterior. Cuando esto ocurre, es posible escuchar un chasquido; seguido de hinchazón inmediata, conocidos estos por ser los “signos clásicos” de la lesión del LCA.

El diagnóstico del esguince del ligamento cruzado anterior o la rotura se hace normalmente mediante exploración médica junto con la historia del incidente, lo que hace que la evaluación sea un proceso relativamente simple. Se puede realizar resonancia magnética con el fin de examinar la posibilidad de lesiones en las estructuras asociadas tales como el cartílago del menisco y / o ligamentos colaterales. Sin embargo, si la rodilla es inestable en las manos del médico examinador y muestra movimientos muy por encima de los rangos normales, el diagnóstico parece claro.

Después de haber pasado este proceso hace varios meses, la rodilla de Toño está ahora en vías de recuperación. Como la mayoría de lesiones a largo plazo, tal vez el aspecto más difícil de todo el proceso radica en llegar a aceptar que se va a ser baja por lesión durante unos 6 a 9 meses. La rehabilitación del LCA es un proceso lento y constante y simplemente no es posible acortarlo. Desde el inicio es de vital importancia ser capaz de obtener una rodilla 100% recta dentro de los primeros diez días después de la cirugía, a través de las etapas funcionales donde el trabajo de equilibrio y propiocepción está diseñado para desafiar a los sentidos del cuerpo y estimular las reacciones neuromusculares naturales. Los jugadores que han tenido la reparación o reconstrucción del LCA van a vivir prácticamente en el gimnasio durante los meses posteriores.

El encargado general de la rehabilitación de Toño es el Dr. José González, que es el jefe de los servicios médicos en el Rayo Vallecano. Con base en el Centro Médico Deyre en Madrid (www.deyre.com), el Dr. González supervisa el proceso de rehabilitación completa y tiene la responsabilidad de los muchos profesionales que trabajan en el cuidado de Toño. La reconstrucción del LCA debe ser combinada con la rehabilitación post-operatoria detallada con el fin de que los pacientes regresen a sus niveles anteriores a la lesión (Saka, 2014), y ponerse en forma después de la cirugía de LCA es literalmente un trabajo a tiempo completo. Bajo la atenta mirada del Dr. González, las progresiones de Toño son monitoreadas constantemente para asegurarse de que se introducen en las etapas apropiadas.

Durante las primeras semanas después de la operación, el dolor y la hinchazón tienden a ser las principales dificultades que pueden obstaculizar la rehabilitación. En esa etapa, los objetivos específicos de Toño eran simplemente ser capaz de alcanzar y mantener una gama completa de movimiento en la rodilla y comenzar a fortalecer específicamente la pierna a través de una rutina de ejercicio controlado. Ahora, en una fase más avanzada, su rutina de rehabilitación tiene el énfasis puesto en el desarrollo del control neuromuscular, la propiocepción y el equilibrio; todos los cuales son esenciales para la estabilidad funcional de cualquier articulación (Lephart et al, 1997).

El desarrollo de este aspecto de la rehabilitación requiere tiempo; y no importa lo muy optimista que uno sea, no hay manera de obviar el hecho de que una reparación de ligamento cruzado anterior significa un promedio de cuatro a seis meses antes de que cualquier tipo de trabajo de alto nivel en fútbol pueda ser considerado. Como portero, Toño va a tener que ser capaz de tirarse, saltar, capturar y apresar balones por alto y, por supuesto, ser capaz de aterrizar con seguridad en la rodilla. El objetivo es que Toño vaya adquiriendo progresiones estables, e integrando el trabajo de portero en sus rutinas de entrenamiento. Sin embargo, estos objetivos de rehabilitación sólo van a ser alcanzados mediante las intervenciones intensivas para mejorar la fuerza, la propiocepción y el tiempo de reacción; y por la práctica repetida funcional de las actividades de formación específicas relacionadas con el fútbol (Jamshidi et al, 2005).

Además, Toño no va a ser capaz de permitirse el lujo de descuidar sus habilidades básicas. Los porteros están altamente especializados en sus propias posiciones y tienen que trabajar aún más duro al volver de la lesión que en las sesiones de entrenamiento normales. Puede ser un gran reto para el personal de rehabilitación integrar sesiones de portero en el programa diario con el fin de garantizar que Toño tenga todas las oportunidades para trabajar tan duro en sus habilidades de manejo sin dejar al mismo tiempo sus sesiones de rodilla. También es de vital importancia que recupere la confianza en la rodilla; y esto sólo viene a través de la práctica constante y los éxitos en la rehabilitación. Estudios previos han demostrado que el entrenamiento propioceptivo es eficaz en la prevención de lesiones del LCA en el fútbol (Caraffa et al, 1996).

Ahora que está bien en las últimas etapas de su plan de rehabilitación, el jugador en un tiempo podrá empezar a pensar al menos en una fecha de regreso. Es muy bueno verlo trabajar en sus sesiones y también mantener una actitud optimista acerca de todo el proceso. Períodos prolongados de rehabilitación como estos pueden poner a prueba la paciencia de cualquiera, pero los porteros son un poco diferentes a este respecto. Los porteros no siempre son conocidos por su temperamento, pero en tiempos de adversidad los buenos tienden enfocarse por completo en cualquier tarea específica, en este caso, su recuperación.

Toño debe seguir con el pensamiento único y la obstinada determinación necesaria para superar esta lesión. Uno de los aspectos positivos de regresar de una reparación de LCA a los 36 años de edad, es que su dilatada experiencia le puede decir exactamente en qué etapa está su rodilla en el proceso de rehabilitación y, en consecuencia, no tomar ningún riesgo a la hora de reincorporarse demasiado pronto, pudiendo de esta forma producirse una recaída. Toño asume su proceso de recuperación focalizándose en la misma y aplicándose en la tarea, tal y como lo hace en el campo de juego.

Referencias:

Caraffa A, Cerulli G, Projetti M, Aisa G, Rizzo A (1996). Prevention of anterior cruciate ligament injures in soccer. A prospective controlled study of proprioceptive training. Knee Surgery, Sports Traumatology, Arthroscopy. Vol. 4 (1); 19 – 21.

Jamshidi AA, Olyaei GR, Heydarian K, Talebian S (2005). Isokinetic and functional parameters in patients following reconstruction of the anterior cruciate ligament. Isokinetics and Exercise Science. Vol. 13; 267 – 272.

Lephart S, Pincivero D, Giraldo J, Fu FH (1997). The role of proprioception in the management and rehabilitation of athletic injuries. American Journal of Sports Medicine. Vol. 25 (1); 130 – 137.

Liu-Ambrose T (2003). The anterior cruciate ligament and functional stability of the knee joint. British Columbia Medical Journal. Vol. 45 (10). 495 – 499

Saka T (2014). Principles of post-operative anterior cruciate ligament rehabilitation. World Journal of Orthopaedics. Vol. 5 (4); 450 – 459.

Para consultar el artículo original en inglés: https://www.football.com/en-gb/tono-martinez-is-now-making-great-strides-after-acl-repair/