La rotura del ligamento cruzado anterior es una de las lesiones más importantes que puede tener un deportista, ya que le va a tener alejado de las canchas por espacio aproximado de seis meses, en el mejor de los casos. La intervención quirúrgica se realizó ayer y en un espacio de diez días iniciará el tratamiento de recuperación de forma suave y progresiva.

En un mes abandonará las muletas y en tres meses es posible que esté realizando carrera continua. A los cuatro ya estará en la cancha con los compañeros y, a partir de ahí, aumentará la carga de trabajo para ir reincorporándose poco a poco al equipo. Puede estar jugando en seis meses, pero coger la potencia de salto, la velocidad, los cambios de ritmo y la dureza de la competición, le va a llevar casi un año. Lo más normal es que el jugador, dada su juventud, se recupere de forma total y vuelva a ser el mismo de antes, pero no debemos olvidar que en este tipo de lesiones, estadísticamente un seis por ciento, le opere quien le opere, no vuelve al mismo nivel deportivo. Esperemos y deseemos que este no sea el caso de Ricky.