La renuncia de Rafa Nadal a los Juegos Olímpicos, ha sido un duro mazazo para el jugador. Tenía ganas e ilusión. Sin embargo, sus rodillas se resquebrajan ante tanta exigencia física. Presenta una tendinitis rotuliana degenerativa, provocada por la sobrecarga, el estrés y la fatiga muscular, que conlleva el deporte profesional. Está siendo tratado por los mejores especialistas, con tratamientos de fisioterapia, factores de crecimiento, preparación física selectiva y el correspondiente reposo absoluto deportivo. Es decir, está agotando por todos los medios el tratamiento conservador. Sin embargo, no todas las tendinopatías al final se recuperan con tratamiento conservador, sino que algunas tienen que pasar por el quirófano, para su resolución definitiva. Y eso es precisamente lo que quieren evitar los especialistas que le están tratando.

Pero hay que tener cuidado en este difícil equilibrio de reposo, entrenamiento y competición, porque corre el riesgo de romperse el tendón, como ya hemos visto en otros casos de deportistas famosos, como es el del jugador del Real Madrid Ronaldo ya hace unos años. Como especialista en la materia, considero que el descanso deportivo es fundamental para este tipo de recuperaciones y que no se debe de someter a presión al jugador, porque al final los resultados no van a ser los adecuados, con el riesgo de que Nadal no juegue al nivel deseado. Soy conocedor de que está sufriendo más de la cuenta y que incluso ha tenido que jugar infiltrado por el dolor en una de sus últimas finales. Así pues, seamos compresivos y deseemos por encima de todo que se recupere físicamente, independientemente del puesto que ocupe en el ranking mundial.

Consulta el artículo en el Diario AS: http://opinion.as.com/opinion/2012/07/21/portada/1342896959_850215.html