Hace ya muchos años venimos diciendo que cuando una persona no está emocionalmente estable, el índice de probabilidades de caer lesionado es muy alto. Y en mi opinión esto es lo que está ocurriendo con nuestro magnífico portero Iker Casillas. La primera lesión en una entrada absurda con Arbeloa, se rompió el dedo de la mano y ayer en otra jugada tonta se hizo daño en el hemitorax derecho. El dolor inicial en esa zona es fuerte, intenso y a veces te cuesta respirar. Casillas hizo muy bien en pedir el cambio al no saber la importancia de la lesión, ya que una complicación a ese nivel pueden ser palabras mayores.

Iker ha sido sometido a estudios radiológicos por los servicios médicos del club y no han observado patología ósea, es decir no hay fractura costal, ni alteraciones pulmonares. En principio, tendrá que estar en reposo deportivo lo que resta de semana con tratamiento sintomático para el dolor, con analgésicos y antiinflamatorios y si todo evoluciona satisfactoriamente, en el mejor de los casos el próximo lunes podrá comenzar a entrenar de nuevo con el grupo, aunque con precaución y de forma progresiva, hasta la desaparición del dolor. Si el dolor es más intenso, entonces se retrasará una semana más. En el argot médico decimos que estas lesiones se curan en tres semanas con tratamiento y en 21 días sin tratamiento.

Consulta el artículo en el Diario AS: http://opinion.as.com/opinion/2013/09/19/portada/1379542738_531980.html