La actividad física de ocio y el culto al cuerpo son cada día mas frecuente en nuestra moderna sociedad. Este aumento en la práctica de la actividad deportiva diaria conlleva un mayor riesgo de producción de lesiones, tanto en número como en la gravedad de las lesiones.
La medicina deportiva, es la especialidad que se encarga de tratar y prevenir todas aquellas patologías que se derivan de la práctica deportiva, tanto a nivel profesional, como aficionado.
Estas patologías, pueden ser agudas ó crónicas y pueden estar producidas directamente por traumatismos o por el contrario por gestos deportivos repetitivos y entonces hablaremos de patologías por sobrecarga, por abuso, por fatiga o Stress.
A diferencia de la Traumatología convencional, la Medicina Deportiva se encarga de aplicar tratamientos específicos y personalizados para obtener una recuperación rápida, al objeto de que la vuelta a la actividad física y deportiva esté garantizada.
Por otro lado LA PREVENCIÓN de lesiones en el deporte, es uno de los pilares donde los especialistas están haciendo más hincapié, para tratar de evitar el aumento constante del número de lesiones y de la gravedad de las mismas.
El aumento de la practica deportiva en los niños es un hecho tan evidente, que cada día vemos lesiones más frecuentes, típicas y graves, que requieren un profundo conocimiento de la patología deportiva infantil, al objeto de evitar las temidas lesiones crónicas producidas en la infancia.
Así mismo el deporte en la mujer lleva consigo un aumento de lesiones deportivas que requiere un conocimiento exacto de las mismas, para poder aplicar los tratamientos mas adecuados y establecer las medidas terapéuticas necesarias para cada caso.
El estrés laboral de nuestra moderna sociedad es compensado por muchas personas mediante la realización de una actividad deportiva como válvula de escape, para poder continuar con el ritmo frenético que impone la competencia laboral actual.
Por todo ello, el conocimiento de la patología deportiva es fundamental hoy en día, para poder aplicar los tratamientos funcionales más adecuados para que el lesionado permanezca sin hacer deporte el menos tiempo posible.
El conocimiento de la nutrición deportiva y los conceptos sobre ayudas ergogénicas, son así mismo fundamentales para asesorar y orientar a todos aquellos que practiquen algún deporte.
Hay que conocer el estado nutricional del deportista, de acuerdo a sus actividades físicas y deportivas con objeto de mejorar su rendimiento físico.
Hay que conocer los aspectos bioquímicos y fisiológicos de las respuestas del organismo al ejercicio físico y al deporte.
Adecuar la alimentación y los suplementos vitamínicos con las diferentes etapas del deporte para conseguir el mayor rendimiento físico y conseguir una recuperación más rápida y satisfactoria:
A partir de los 30 años comienza a deteriorarse la condición física de una persona sobre todo en aquellas que no están acostumbradas a realizar actividad física con regularidad. Comienza a reducirse el número y el grosor de las fibras musculares y en consecuencia se reduce la masa muscular.
A partir de los 50 años esta reducción se acentúa y se hace más patente; aumentando la masa grasa, lo que conlleva una reducción de la masa muscular, y esto implica una disminución del agua corporal total, aumentando el riesgo de deshidratación. Y una disminución de la masa ósea, con mayor tendencia a la osteoporosis.
La disminución de la masa muscular va acompañada de una disminución de la fuerza muscular, y la consecuencia directa es una disminución de las actividades de la vida cotidiana.
Por todo lo anteriormente expuesto, la actividad física regulada y la alimentación adecuada, son los pilares básicos para conseguir un buen estado de salud y prevenir enfermedades y lesiones tan frecuentes en nuestra sociedad actual.
En los últimos años, la alimentación y el ejercicio físico se han revelado como los pilares básicos en la prevención y tratamiento de determinadas enfermedades como la obesidad y la Osteoporosis.
El ejercicio físico y el deporte aumentan las necesidades de algunas vitaminas y minerales, pero estas necesidades pueden cubrirse perfectamente con una buena alimentación.
Tomar suplementos vitamínicos, cuando se tienen deficiencias nutricionales no tienen ningún efecto positivo sobre el rendimiento físico. No va a mejorar ni la resistencia aeróbica, ni la velocidad, ni la fuerza.
En pequeñas cantidades pueden tomarse cuando un deportista afronta un periodo de entrenamientos intensos y agotadores. En estos casos concretos los Antioxidantes (A, C y E) si pueden tener efectos beneficiosos y proteger contra el daño muscular.
Las vitaminas aumentan la energía.
Cuantas más vitaminas tomes, mejor condición física obtienes.
Las vitaminas no contienen calorías y por lo tanto no producen energía.
Grandes cantidades de vitaminas pueden producir efectos adversos.
Es un mineral básico para el deportista por su papel en la relajación muscular y el buen funcionamiento del corazón.
El esfuerzo genera una pérdida de Magnesio y la falta del mismo conduce a una reducción de las capacidades de resistencia y de adaptación al esfuerzo, ya que su déficit da lugar a una excitación nerviosa y muscular excesiva originando calambres musculares y mialgias, además de latidos cardiacos irregulares.
Por todo ello, es fundamental valorar la disponibilidad de magnesio en la dieta del deportista.
Un deportista puede perder un 20% de las reservas de magnesio de su organismo sin que se modifique la concentración plasmática de magnesio.



