En qué consiste

La fascia o aponeurosis plantar es una banda fibrosa situada en la planta del pie que discurre hacia delante desde el talón hasta la base de los dedos y realiza una función de soporte y de absorción de impactos del pie. La fascitis plantar consiste en una inflamación de dicha estructura que cursa con dolor y rigidez en la zona inferior del talón.

Causas

Las causas que la originan son diversas:

  • Sobrecarga por actividad física o deportiva, sobre todo en ejercicios de carrera y/o salto que provocan microtraumatismos de repetición, que se acentúan si se utiliza un calzado inadecuado o si se realiza el ejercicio sobre superficies muy duras.
  • Retracción del tendón de Aquiles o alteraciones de la biomecánica del pie.
  • Existencia de factores de riesgo asociados (edad avanzada, sobrepeso).

Síntomas

El síntoma principal que produce es un dolor punzante en el talón del pie, siendo característico que sea mucho más intenso al dar los primeros pasos (al levantarse de la cama o después de estar mucho tiempo sentado) y disminuye o remite pasados unos minutos a medida que el pie “se va calentando”, aunque en fases más avanzadas el dolor es más constante y se puede extender por toda la planta del pie.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza básicamente con la historia clínica y la exploración física, confirmándose con pruebas de imagen: radiografía para valorar presencia de un espolón calcáneo, ecografía y/o resonancia magnética.

Tratamiento

Es una patología muy rebelde al tratamiento por lo que hay que abordarlo desde distintos enfoques.

Durante la fase aguda se utiliza el mismo tratamiento que para cualquier tendinopatía: reposo relativo, frío local y medicación antiinflamatoria, siendo aconsejable el uso de taloneras que amortigüen la presión sobre el talón. Posteriormente es recomendable realizar un estudio de la marcha para valorar la utilización de plantillas ortopédicas de descarga y, como ya se ha comentado anteriormente, utilizar un calzado adecuado con máxima amortiguación.

Se suele realizar un tratamiento conservador en el que es fundamental la fisioterapia mediante masajes, estiramientos, hipertermia profunda y ondas de choque.

En los casos rebeldes se puede valorar tratamientos invasivos como la electrolisis percutánea terapéutica (EPTE) y las infiltraciones locales de corticoesteroides o de plasma rico en Factores de Crecimiento (PRP). Para que estas técnicas tengan la mayor probabilidad de éxito es importante realizarlas bajo control ecográfico.

Una vez resuelta hay que aplicar todas las medidas preventivas a nuestro alcance para evitar que reaparezca o se vuelva crónica (estiramientos, calzado adecuado, plantillas de descarga, evitar realizar ejercicio sobre superficies duras, etc.).

Dr. Eduardo Berruguete
Centro Médico Deyre