Ya dijimos en su día que la lesión de Banega se trataba de una lesión grave para un futbolista y que tardará aproximadamente unos seis meses en reincorporarse a los terrenos de juego, siempre y cuando no haya complicaciones. Además, es una lesión más complicada y compleja que una producida por un traumatismo deportivo, por el componente de aplastamiento y destrucción de las partes blandas que conlleva un accidente de tráfico. La evolución de la lesión está siendo favorable y el jugador ya está realizando sus primeras fases de recuperación. Y al igual que en el caso de Villa, jugador del Barcelona, esta circunstancia lleva a los optimistas a hacer pronósticos más favorables. Sin embargo, los médicos somos más sensatos en estos temas y sabemos perfectamente que en estos momentos lo que nos preocupa es que no existan complicaciones que puedan retrasar la formación del callo de fractura y retrasar los tiempos estimados de curación de la lesión.

El tiempo estimado de curación de unos seis meses es para estar dentro de los terrenos de juego, pero luego el jugador tiene que perder el miedo psicológico al golpeo de balón, a meter el pie, a ir al choque, a coger, en definitiva, el fuerte ritmo de la competición. Y eso se consigue en este tipo de lesiones al cabo de un año aproximadamente, en el mejor de los casos.